SED TODOS BIENVENIDOS

DESDE MI PANTALLA es un blog que nace con la ilusión de que en él vayan apareciendo mis poemas, algunos ya publicados en Facebook, otros serán nuevos. También aparecerán relatos que ya han sido publicados en otros foros, especialmente en el "Tintero virtual". No tiene otra pretensión que darlos a conocer y que el/la que quiera pueda comentarlos si así es su deseo. Todos los comentarios son bienvenidos.

jueves, 29 de diciembre de 2011

ENTRE PENUMBRAS

Tiempo cansado
regala tristezas
plagadas de ansias
oscuras;
penumbra es recuerdo,
silencio de telón frío.

Suéñame entre tus enseres
exentos de lujo
plenos de risa,
canciones, auroras.

Sienta a mi lado
esa memoria,
libro antiguo
de las cosas
que ganadas
jamás se pierden.

Vuelve para hablarme
con tu voz
a punto de romper.

Confórtame
con tu aliento,
cristal cálido
el día en que renuncio
a mi voz raptada...

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María Villar © Todos los derechos reservados
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Fotografía-----María Villar © Todos los derechos reservados
 
 

sábado, 10 de diciembre de 2011

HOSPITAL - Carlos Órdenes Pincheira.

pasillos, sombras silentes, minúsculos dioses
elaborando lejanías.
dolor: rey de las habitaciones, seres pequeños
esperando una joven
lluvia, y
volver al amor, aquello que es un eco
galopando desde infinitas distancias...
note mueras, lirio, carbón, árbol, paveza
delo ido: aquí debes estar,
junto al brasero encendido hace miles de años...

…..............................................

Aún no, pasajero de papel, oh padre de ti mismo!,
Domina al hijo de las zarzas y mareas
Con tu estilete de sueños...
No caigas al pozo donde sollozan trapecistas
De humo y sin pupilas...
Hay un viento paseando su esqueleto
Entre ondas que se diluyen en las colinas...
Tú madre no es en la humareda de los delirios,
No vibra su antiguo corazón en la noche encerrada
Entre paredes de sangre blanca...


Estás fuera y no quieres entrar en ti mismo...
Ah ,verdad desperdigada en expirantes adioses...
…..............................................

Corre la máscara imprecisa, posa
Su arrogancia
En la marchitez de rostros y escalas ya vencidas,
aquí, allá,
la palidez hundida en lo negro, y
tú yaces entre perfidias, a lo largo de la carretera
sembrada de manos
que un día soñaron atrapar la humildad de las espigas
hecha pan...
sentados en las tablas esperan el milagro de días
cuya robustez añoran...
la mordedura es y será la más cercana realidad:
futuras ilusiones bajo tierra...

…..................................................

Te comprendo mujer buscando un día más, hogaza, vino y frejoles y,
tal vez, una risa, esa gota de mundo
cuando un minuto es vital fruto vencedor,
la mitad de un beso, y no el terror
de extraviarse más allá de las últimas nieblas...

….......................................................
Llorando en luna desciendo,
ya no más templo para humillar, prefiero
empapar el alama de rocío,
meterme adentro de un cantar y
rodar hasta más allá de la sabiduría
solo para ver mi rostro
que rodó por los fracasos tras una porción inservible...
hago del martirio un lecho de tréboles
donde mis ojos se pudrirán con mi voz...
no es verdad: no hay arco iris tras el sollozar,
solo lamento sin raíz de esta imaginación de hombre...

…..............................................................

noche: alguien olvidará sus pasos,
no habrá luz devorando geranios, las cosas tan queridas
quedarán para que otro repita la historia...
oh silencio vestido de imágenes naufragantes...!
la mayor gloria de entes huraños
es la rosa de pétalos oscuros.
Olores de muerte circulan dentro, afuera, de las salas y
Un hálito de tierra humedece la respiración...
los simios que borraron al hombre
trizan la oscuridad con sus corceles de acero...
alguien adopta la posición de feto para morir...
huele a misterio ese olor a presentida ausencia...

he de abrir los ojos para dormir...
Carlos Ordenes Pincheira

sábado, 3 de diciembre de 2011

ANGEL DESCONOCIDO

Eres tú...
¡poeta!
el que viajaba
niño
en rayo de luz
para posar
versos de espuma
sobre la arena.

Ignorante
de ternuras
humanas
conocías
trabajos furiosos
entre miserias
de frío y hambre,
penando
entre siglos
de universales
injusticias.

Los años
te contemplan.

Infinitas madrugadas
en tus ojos
sabios
marchitos de escarcha
imaginaban
horizontes temblorosos
más allá
de piedras llorosas.

Íntegra tu aureola
de ángel desconocido,
destrozabas mentiras
contra rocas ancianas
cansadas de morir
una vez más.

Oh tú...!
Has encendido un faro
al otro lado
del Universo
para iluminar sendas
de girasoles
que guíen nuestras pupilas
entre las sombras.

Tomo de tu mano
el viento
para hacer volar
los sollozos
que impregnan la tierra...

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viernes, 18 de noviembre de 2011

ENIGMA DE TRANSPARENCIA

Me confundo
con el viento
que me conmueve,
y seca
la humedad azul
de la mañana.

Su vuelo
enigmático,
transparente,
lucha
constantemente
por llegar
a la meta.

En sueños
me infunde
su ánimo
adornado
de hojas
sueltas,
acaso brillantes
guirnaldas
de estrellas
que jamás
caen.

Reparte
claridades
infatigables
apoyadas
en espacios
cruzados
de prisa,
puliendo
el sol
con velocidad
de torbellino.

Los árboles
saludan
a su paso
en oscilante
reverencia,
mientras él
arranca
mustias hojas
para dejar paso
a nuevos brotes.

Ciclo de vida
guardada
cual tesoro
en esencia
de naturaleza.

Pasa a través
de dependencias
susurrantes
agitando
arco iris
en las ventanas.

Su calma es
ausencia,
su furia es
devenir
de infinidades
que desata
vendas
del aliento,
y agita
brasas
para avivar
el fuego…

Denso viento
que sacrifica
su imagen
opaca
para pasear
precioso
su existencia.

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viernes, 11 de noviembre de 2011

COTIDIANA PRESENCIA

Desde el terreno mágico
de la luna llena
vuelo a tu
cotidiana presencia,
sintiendo cosquilleo
de caricia nocturna.

Luz de la noche
trae calidez
de corazones amigos
y murmullos de arroyos
plácidos.

Me adentro
en lejanía onírica
para dejarme penetrar
por destello estelar
del sueño,
que toca mis entrañas
con sus dedos de paz.

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sábado, 29 de octubre de 2011

NUBE DE ILUSIONES

Cárgame una nube
de ilusiones
transparentes,
que descargue
sus ansias
de deseos celestes
sobre mis sueños.

Quizás mañana
me traiga tus notas
azules del Universo,
para quedarse
en mi jardín
lleno de tu ausencia.

Estaré allí,
entre los pliegues
de la tierra,
con el corazón
brotando ocasos,
esperando
un arco iris
que rompa
los vidrios miserables
de la insania
de esta selva de ladrillos.

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viernes, 28 de octubre de 2011

BRAZOS INVISIBLES.

Presiento estrellas
por encima de las nubes
en esta noche
de lluvia misteriosa...

En ellas encontraré
una playa,
de brazos invisibles,
desde la que poder
contemplar
esos barcos
que se desvanecen
en sueños.

Entre flores
adormecidas
y pinares antiguos,
plateados de luna,
recogeré
cosecha de estrellas,
leve caricia
en la enramada,
para expandir
sobre la humanidad
un encaje
luminiscente
que nos acompañe
en rutas nocturnas.

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martes, 18 de octubre de 2011

EL SECRETO

Sí, decididamente me dirijo a usted para contárselo, no resisto más el tener que callar, incluso ocultar, mi secreto.

Verá usted, yo fui educado en la sobriedad del cuerpo y del alma. Cualquier cosa que pudiera causar algún tipo de placer era severamente reprimida, hasta el punto de sentirme culpable por una nimiedad. Así crecí, en un mundo gris, sin contrastes de ningún tipo. Y así seguí, incluso después de mis estudios universitarios; ni siquiera el roce con gente de mi edad me hizo cambiar de hábitos. Para mí la ropa, los gestos, el comportamiento, los amigos, mi eterna novia, la comida...todo permanecía invariablemente igual un año tras otro.

Un día me di cuenta que la comida, supuestamente sana, que yo comía, era insípida y sin chispa y pensé que esto, seguramente, estaba influyendo en mi vida de forma negativa, puesto que mi relación con las mujeres, y con la gente en general, era tan monótona como todo lo demás. No obstante, tengo que decirle, yo tenía voluntad de cambiar de hábitos pero no sabía cómo.

Fue en la primavera de hace dos años. Por la mañana, aprovechando un descanso en mi trabajo, me acerqué hasta un mercado próximo con el ánimo de comprar unas frutas. Fue entonces cuando las vi, no sabría decir lo que me ocurrió, fue un flechazo o algo así, no sé. Formaban un grupo de tres o cuatro en la esquina del puesto de verduras. Eran hermosas, dos de ellas bastante redonditas, aunque menudas y su piel era dorada y trasparente a la vez. Creo que noté su olor a distancia, penetrante, algo a lo que yo no estaba acostumbrado, pero su aroma me provocó de inmediato, las hormonas me la jugaron. Un hombre las estaba vigilando de reojo y al ver que me dirigía hacia ellas me salió al paso. Negociamos un precio y quedé en pasar a recogerlas al término de mi jornada. Estaba excitado y tembloroso, tenía la sensación de estar cometiendo un delito, y el hormigueo que notaba en mí me era muy placentero.

Esta misma situación se produjo al día siguiente y al otro, y al otro... durante varios meses. Le aseguro que mi vida dio un vuelco, me sentía otra persona, dueño de mi vida, un hombre que ¡por fin! podía saborear los placeres que tantos años le habían estado ocultos.

Sin embargo, después de un tiempo, noté que el hombre del mercado empezaba a mirarme raro; mi novia me dejó, mis amigos empezaron a volverme la cara cada vez que los saludaba y, algunos, hasta llegaron a llamarme vicioso y chiflado. Incluso, mis vecinos del rellano, empezaron a evitarme en el ascensor y dejaron de saludarme. Tuve la sensación de que todo el mundo conocía mi secreto, porque yo, de sobras sabía que mi afición no era normal.

Y ahora estoy así, solo, aunque dando rienda suelta a mi apetito por esos cuerpecitos redondeados y jugosos.

Se lo confieso Sra. Francis ME GUSTAN LAS CEBOLLAS!, LAS ADORO!, NO PODRÍA VIVIR SIN ELLAS! Deme alguna receta, se lo ruego, para comerlas de otra forma que no sea crudas, o ayúdeme a dejarlas, por favor AYÚDEME!


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Publicado en el Tintero Virtual año 2003

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lunes, 17 de octubre de 2011

LA HERENCIA.

"Unha vez tiven un cravo
cravado no corazón
i eu non me acordo xa si era aquel cravo
de ouro, de ferro ou de amor(...)" * (Rosalía de Castro)


Tito Valladares lo decidió un día, así, sin darle muchas vueltas, y así se lo comunicó a Soledad, su mujer, mi abuela...


Allí estaba yo, en el sucio desván, arrodillada delante del baúl grande que mi otro abuelo, Chuco, trajera de Filadelfia, y tratando de encontrar algo que me sirviese para un disfraz. Me pasé la mañana revolviendo entre antiguas vestimentas y restos de ajuares de mis antepasadas sin decidirme por nada. De repente, mis manos tropezaron con algo duro, sentí un pinchazo y retire esa mano rápidamente. Después, con cuidado fuí retirando cosas hasta llegar a un objeto que yo ya había olvidado.


Era un retrato de mi abuelo Tito, hermoso y distinguido como un príncipe europeo. Estaba de pié, reposaba una mano en el respaldo de una butaca estilo Luis XVI mientras con la otra sostenía una chistera con un cierto aire de elegancia. Su cara, seria y amable a un tiempo, estaba adornada por un enorme mostacho a la usanza de la época. El retrato tenía un pesado marco de bronce con cristal y, allí mismo, encontré también el clavo que, en otro tiempo, lo había sostenido a la vista de todos. Era un clavo especial, con una cabeza de metal dorado y decorado en escalones, como una pirámide azteca, ya que debía de conjugar el ser práctico con el ser bonito pues tenía que permanecer a la vista.


Me vino a la memoria el día en que mi madre retiró el retrato de la pared, hace muchos años, sólo que yo no entendía en ese momento su tragedia. Ella también se había pinchado un dedo y no dejaba de llorar. Tuvo que pasar mucho tiempo para que la serenidad le dejara contarme cosas de un abuelo al que no conocí.


Tito Valladares se marchó a Argentina buscando una vida mejor. Se marchó sin más y cuando lo consideró oportuno mandó llamar a mi abuela Soledad, mi madre y a mi tío José. Mi abuela no quiso marchar y condenó a mi abuelo y a sí misma a una soledad inhumana. Tito escribió durante años para convencerla y mandar dinero suficiente para dar carrera a su hijo y dotar a su hija para que tuviese un casamiento digno. Mientras tanto la abuela Soledad se volvió áspera e intratable. Una mañana de primavera apareció muerta en su cama y en su cara había una expresión de tranquilidad. Ella nunca supo de la otra vida de Tito.


El mismo día que mi madre quitó el retrato de su padre de la pared, había recibido una carta en la que se le comunicaba la muerte de su padre a la vez que se la ponía en conocimiento de que en Argentina su padre había tenido otra mujer e hijos.


Así fue que mi madre se clavó el clavo por pura rabia o para salir de un mal sueño y condenó a su padre al ostracismo de un viejo baúl. Ahora yo, que estoy aquí, que me he clavado el mismo clavo de manera fortuita, devuelvo a la memoria a mi abuelo.


Hola abuelo Tito, encantada de conocerte.


* Una vez tuve un clavo
clavado en el corazón
y ya no recuerdo si era aquel clavo
de oro, de hierro o de amor (...)

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

MEMORIA Y OLVIDO

Paseas tus pasos
gastados
por la tierna hierba del parque
preguntándote
quién trae el otoño.

Aventuras salir de casa
sin saber
si recordarás volver
y reconocer
la silueta entrañable
de tu hogar.

Un enfado
subirá
a tus cejas fruncidas,
ante el reflejo
de tu propia cara
en los espejos;
desconcertado
ante una imagen
que te mira,
con tus propios rasgos,
sin saber quién es.

Perderás tu mirada
abismada
en el horizonte,
mientras un ocaso
tornasolado
se siente en el olvido.

Déjame oír
contigo
las músicas vibrantes
que te transportaban,
susurrarte
violonchelos nostálgicos
perdidos ya en otros rumbos.

Veremos juntos
fotos de mi niñez
para que conozcas
la persona que aún eres.

Te asustarás,
mas yo estaré ahí
contigo,
para que tú seas.

Seré la memoria
robada
de tus amadas canas.
Sólo así
no moriré del todo
en tus recuerdos,
no te perderás
en la encrucijada
del olvido.

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21 de Septiembre/Día Internacional del Alzheimer


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ESPALDA CONTRA ESPALDA

Hay casas que no se aman
aunque vivan juntas,
espalda contra espalda,
tiemblen con cada respiración,
o sientan crujir
sus almas solitarias.

Acaso lloraron
todas sus lágrimas
juntas,
de una sola vez,
para quedar así,
impasibles,
desafiando inclemencias
con sus espadas en alto.

El paso de las estaciones
dejó pintados sus muros
de infinitos colores,
cortando flores
húmedas
para los días tristes
que treparon sus paredes.

Humedad blanca
de frío hielo
se instaló definitiva.

Ahí siguen,
malhumoradas,
sin servirles de amparo
calles ciudadanas
ni campos liberados.

Quitemos sus cierres,
mas seguirán igual:
serán
personas que no se aman
aunque vivan juntas,
espalda contra espalda,
viendo correr el tiempo.

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María Villar
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miércoles, 7 de septiembre de 2011

LA FUNDACIÓN IMPRIMÁTUR HA PREMIADO MI RELATO: " LA TABERNA DE LA MUJER-TORMENTA"

Amigas y amigos la Fundación Imprimátur ha seleccionado mi relato "La taberna de la mujer-tormenta" para figurar en un libro junto con otros seleccionados.

Me siento afortunada por compartir espacio en ese libro con mis amigos: Pilar Lou Martín, Loli Fernández Barroso, Margarita Ribera, Juani Garrido, Víktor Vallés, Sylvia Ellston, Atticus Crow... y otros. Para todos ha sido un sueño.

"La taberna de la mujer-tormenta": podeis leer este relato en el Blog bajo la etiqueta "Relatos".

Desde aquí, os doy las gracias nuevamente a todos y todas los que habéis colaborado con vuestros votos a que un sueño se haya convertido en realidad. Gracias de todo corazón.




 
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domingo, 4 de septiembre de 2011

BELLO JARDÍN INCIERTO

He visto un jardín
de puertas inciertas
y polvorientos geranios,
quizás regados
por antiguas infancias
que compartieron
destino común.

Me detengo
en su presencia
entre la brisa liviana
que mece sus hojas,
e imagino
algún verano
insumiso
que tuviese
en estas flores
el destino de risas
a la atardecida.

Compartiría
rayos de sol,
finas lloviznas
de calidez agosteña,
pero jamás
elegiría un barco
para partir lejos
de sus límites.

Me quedaría aquí,
siempre,
para observar
su perfil borroso
en el ocaso
y deleitarme
con el botín de sus colores.


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FONDO DE INVERNÍA

Vengo desde un fondo
de invernía
hecha de sombras
y soledades.

Se me escapaba
el dulce de la vida,
cosecha codiciada,
en gélidos lamentos
inservibles.

Yo, que amo
zumbido de abejas
y cantar de aves
libres,
que portan aire
fresco
de verdes arboledas,
perdí
irrecuperable tiempo
en relojes antiguos
deseando dorados reflejos
de sol.

Una antorcha
alumbra mi pecho,
maduro de sueños,
en la cima de mis años.

No abonaré con mi llanto
más alambradas
de caminos y luchas
tejidos de ausencias.

Sonreiré a la palabra
milagro
desde el hondón de mi vida
hasta hacer amanecer
manantiales frescos
en las orillas de tu boca.


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domingo, 14 de agosto de 2011

SEMILLA CELESTE

Nacido en apoteosis
de ángeles,
una armonía llena
de luz
brilla,
con una música
que trasciende
la tierra.

Llanto primero,
despliega
todo
su esplendor de vida,
soplando
la brisa
de su respiración
sobre el silencio
universal.

Se colman
corazones maduros,
con tu llegada
deslumbrante,
que abre el pórtico
de una nueva ruta
al júbilo
de tu ser.

Bienvenido seas
a esta orilla
del mundo.
Que los astros te iluminen!


(Dedicado a Pepe y a su orgullosa Memé)

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sábado, 30 de julio de 2011

LO QUE FUE

El patio me regala
la mirada,
de lo que
ya no está.

Sus piedras tristes,
que el musgo sostiene,
no encierra
las risas
que otrora contuvo.

Ya no está
el viejo columpio de madera,
trabajado,
con mimo paterno,
en el que palomas,
tornasoladas,
se balanceaban.

Ni el limonero,
que plantó el abuelo,
en el que gorjeaban
gorriones mañaneros
mientras en la noche,
las estrellas,
nos hacían guiños
entre las hojas.

Ni siquiera
el sol
se refleja ya
en los pétalos blancos
de las margaritas.

El pozo,
sin agua,
lo contempla todo,
atónito.

Sólo la hierba,
plácida,
conserva aún,
la calidez
de las pisadas
infantiles.

¿Qué fué
de vosotros?
me pregunta
el patio
desde sus tonos
grises.

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IMPERCEPTIBLE ESTRELLA

No desea nacer
la estrella
en cosmos que agoniza;
...despertar en firmamento
aniquilado
de espanto y sufrimiento,
es segura soledad
en la negrura.

Busca un campo
de espigas doradas,
altos árboles verdes
donde acaso anide el ave...
...y volar de la mano
de tu alma
hasta el infinito.

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DAÑINO AMOR

La alimaña acecha rencorosa
entre roquedos imperfectos
para embaucarnos con suspiros tibios
promesas de amores ciertos.

Buscamos enderezar ruta sinuosa,
revestirnos de angelicales alas,
para liberar a la presa
ya cubierta de inmundicias .

Vanamente...

Las venas se le han llenado de espinas,
necesitan repeler el ataque
del demonio procaz
que le ha robado su sangre,
contener esa herida que arde,
y cruzar feliz el pórtico
al amparo de la ruina.

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TARDE DE DOMINGO

Un accidente circunstancial
sacudió rito
de requiebro auténtico .

Bajo el agua
desnudos recorríamos
costados ignotos.

Puro deseo,
sin ropa que ofenda,
fué agredido
por ojos abyectos,
enmascarando multicolor
ensueño.

No hay pretensión
sino brillar
en manantiales nítidos
bebiendo en ombligos
plácido néctar
en domingo quieto.

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DE NORTE A SUR

Vivir tu montaña sagrada,
de loco suave,
amaneciendo en el sur
color de flores.

Trepar cerros de vientos,
nevados,
resquebrajando mi piel,
para oler tu fruta
abocetada en mi mente.

La tormenta aúlla
en mi espalda flagelada,
entornando mis ojos,
arrancándome lágrimas
ante valientes perros,
indiferentes,
secuestradores de almas.

Llegaré a puerto,
sin estruendo.
Me recibirá un vuelo de gaviotas.
Ya no hay nubes ni acantilados.

Neutral azul me espera,
antiguo en el faro,
sin extraños equipajes.

Así lo he soñado.

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GOTAS DE MÍ

Hay una eternidad
en un segundo,
luz arcana
que cruza tus ojos,
barco que dobla la esquina
de nuestro océano.

He trepado montañas
por ese río distinto de tu mirada,
absorta en paisaje ciego,
para atrapar ese transcurrir
melancólico de la tarde
y esconder las hojas muertas
del calendario.

Estás lleno de pasado;
cada paso me confiesa
lo que escondes solitario,
a pesar de la niebla
que te envuelve.

Permanezco y busco
entre tus lentitudes,
cielo de otra parte,
apartado sueño
de tierra nueva
que descansa de batallas.

Pienso en perpetrar
una utopía:
pedir almas prófugas
que acompañen
el ocaso de mi rumbo
en estela preñada de estrellas.

Mientras
dibujas una lluvia fatigada
en vespertinos cerros
con tus letras tristes.


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María Villar
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IMPERFECTO INVIERNO

Ha dejado de doler
esa lluvia pesada,
cemento translúcido,
que convierte jardines
en lodo cansado...

Mientras el viento
trabajado de frío
pertenece
a un tiempo
que se ahoga,

brillante azul
resplandece tímido
bajo caricias trémulas
de un sol primerizo.

No hay una construcción
perfecta
del invierno;
por las rendijas
se encienden ya
violentas,
amarillas flores
de primavera.



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domingo, 24 de julio de 2011

POR ENCIMA DEL TIEMPO

Ya es hora de encender
estos paisajes celestes,
para olvidar los laberintos
no esclarecidos
que designan equinoccios.

He oído murmullo de aves
que conciertan la presencia
del amigo,
más allá de la enramada
geográfica.

Dejo atrás una falsa
imagen
escrita
en la nieve,
con arquitectura
de música y pena,
para volver
a la inocencia
pura
de un niño.

...Espero el brote
de una respuesta,
a través
del oscuro aire
que llenó la palabra
de misterio.

Quizás sólo encuentre
la indecisión,
en una noche cerrada,
pero volaré,
en este viento remoto,
por encima del tiempo.

Te veré
en la esquina,
hacia el final
de tu vida,
procurando las esencias,
escondidas,
tras la imaginación
que te perturba.

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María Villar
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sábado, 23 de julio de 2011

DÉBILES ESTELAS

La bruma difumina,
lentamente,
la silueta de un navío
que sigue,
a duras penas,
los 32 rumbos
de la rosa de los vientos,
soñando mares
ignotos.

Sigue las estelas
débiles,
de un camino
bosquejado
por aprendices
de verdaderos
marinos.

Late el viento
en sus velas
cuajadas
de salitre,
mientras
el mar ruge
fiero
contra su proa.

Las luminarias
han encendido
hogueras
en su cubierta,
para apagar
resonancias
indeseadas.

Fuí navegante
débil
en velero
enamorado
de sol y risas.

Me erguí
entre tumulto
murmullante
de incoherencias.

Oí,
quizás,
alguna voz
salvaje,
y un pensamiento
loco
me poseyó.

Sería mejor
seguir soñando
con las sirenas
del engaño.

En este barco
me ha quedado
una vida
en recuerdos:
colores en mis manos
que dibujan en el aire,
esa búsqueda
constante
de peces plateados,
y el zumbido del viento
en sus mástiles.

Pondré cenefas
de estrellas
en mi garganta,
mientras el ocaso
incendia este mar
que me lleva,
y los pájaros cantan
en árboles
y techumbres.

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María Villar
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miércoles, 20 de julio de 2011

ENTRE LA ESTUPIDEZ Y LO ABSURDO

La risa
provoca destellos,
en la oscuridad,
que arrastra,
esta tarde sucia.

Exige asumir
la existencia
de una música interna
que se escapa
entre los poros,
para que prevalezca
algún paraíso
terrenal.

Se desgasta
en fuego
de pasión inútil,
al igual que el grito
es liberado.

Impulso de solsticio
que incendia
horizontes
indefinidos.

No es anticipo
de lluvia,
que se edifica
en baluartes grises
y derrumbadas tinieblas.

Es pedernal sereno,
brisa que inunda
de palabras suaves
las ciudades vacías,
ansia de ráfagas
sin llantos sucesivos.

Intervalo,
lúcido,
entre la estupidez
y lo absurdo.


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María Villar
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sábado, 16 de julio de 2011

SOÑAR O MORIR

Amaré contemplar:
ese silencio transparente
de las palabras,
que cruzan el tránsito
de los días;

Esas almas
que viven
sostenidas a unos labios
prendidos entre las sombras;

Las voces sucesivas
que resumen cuerpos
amigos
en jardines que huyen
de la noche;

Y suspirar una pausa
para llamarla amor...

En la memoria percibo
un aliento sombrío
que reclama
estremecimientos.

Acaso voltee
mi mirada
para divisar
las últimas caricias.

Mas sólo veré
la hoja intacta
del árbol que observa
el tiempo.

Soñar o morir
aguardando,
para bañarme en las olas,
repentinas,
de la vida,
sin perder mi reino.

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María Villar
© Todos los derechos reservados
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(Imagen de Internet)
 

jueves, 14 de julio de 2011

PENN CENTRAL (STATION)

He vuelto a Philadelphia. Me he propuesto atravesar campos de gris cemento vertical, para llegar al bosque de arces rojos en el que intercambiábamos sueños de papel.

Éramos transparentes entonces. Yo veía las palabras atravesando tu corazón silencioso y tú leías en mis ojos los primeros versos. La ilusión nos arropaba mientras un cielo azul nos cruzaba el cuerpo como una saeta luminosa. Creíamos flotar.

El embrujo duró una gota de tiempo...

Tu alma se llenó de un humo tóxico, las letras se arremolinaron en tu interior confuso, delirabas entre risas de locura...Mi mirada enfermó de tristeza al ver tus pupilas perdidas.

Grité contra los que envenenan las nobles armas de los poetas, mas fue en vano. La noche te envolvió rápida con las risas falsas y promesas de grandeza de aquellos filósofos farsantes. Venían a por mí también. Notaba sus caricias aleteando por mi cuerpo y su voz melíflua. Pero no escuché esos cantos de sirena que consiguieron llevarte a ti al precipicio. Dejé de oír tu voz para oír una melodía extraña, mezcla de alcohol y drogas, desconocida y huraña. Ya no eras tú.

Aprendiste a caminar arrastrando los pies entre las sombras, siempre escondidas, camuflado en un polvo blanco miserable, cubierto apenas por los harapos de tus falsos maestros. Cambiaste la sonrisa radiante de tu boca por una mueca desdentada dolorosa... y la luz de tus ojos por una crueldad opaca. Después vinieron los robos, asaltos... La distancia fue cada vez mayor.

Un disparo se llevó tu cuerpo. El alma me la he guardado yo, junto con cuatro poemas grabados en el corazón y un cuaderno, que me entregó la Policía, sucio, arrugado por un tiempo que se cuajaba con tus últimos jeroglíficos.

Allí, en la calle 30, junto a la estación Penn Central te perdí para siempre. No todas las guerras se ganan...

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María Villar © Todos los derechos reservados

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(Imagen de Petrophoto.net)
 

viernes, 8 de julio de 2011

CIUDAD DE LLUVIA SOÑADA

-I-

Este viento impenitente
trae la lluvia
que permanece constante
día tras día
cubriendolo todo
con la herrumbre de un tiempo
desafinado.

Ella queda extendida,
leve,
en ondulados prados
que platean estampas
de árboles y hierba.

Batallones espesos de castaños,
de robles, de sauces,
acogen en las cuencas de sus hojas
tan esencial líquido,
irrepetible,
que acribilla troncos y ramas.

Ya los jardines
se sofocan en plácida llovizna
que acaricia sus pétalos
en forma de radiantes gotas
celestes,
portadoras de todos los enigmas.

Mientras la ciudad
yace,
inocente,
derrumbada
bajo la lluvia,
crece extraña,
imaginando un sol
por encima de las nubes,
el astro decisivo
con que se escribe el destino.

Extiende sus calles
en un llanto de río
con densas sombras
coaguladas en sus orillas.
Hay piedras concertadas
en las esquinas,
que se entregan a la memoria
anónima de un caminante,
y a la mirada oculta
tras los párpados de las casas.

Las lágrimas corren
por los vidrios
en transparente dádiva
divina
que murmura silencios
a su paso,
formando regueros,
hasta llegar a un bosque de camelias
sito en la penumbra de un sueño,
en una tierra en la que duermen
palabras equivocadas,
vestigios escondidos
de pretéritos inviernos.

Se escurre la tarde
con su musical arpa húmeda
y su amenaza de crepúsculo.

-II-

Lluvia que viene
del espacio que habitas.
Una tierra oscura
propicia a la fuerza del llanto
con una luz que decrece
en mirada profunda.

Hay una extensión inundada
de olvido,
que lleva silencios
flotando en la tarde abierta
de decadencias...
sábanas blancas
sacudidas por los vientos.

Se atisban borrascas,
horizontes irradiando iniquidades
girando
en torno a las islas.
Inútiles pañuelos
enjugan fachadas amusgadas
de las frentes.


Existe un destino
de mar imposible,
amenaza de galernas
bate en las velas
de almas reclinadas,
tinieblas propicias
a líneas despedazadas...
y llega esa lluvia
despiadada,
sin excesiva demora,
rompiendo partituras
en el firmamento negro.

Rocas inertes
contemplan
en oscilante silencio
esa lluvia destrozando el mar
que traspasa ojos sin aristas.

-III-

Confluye el perfume de tierra
y agua
con musical belleza
de verticales perlas transparentes,
acaso finas torres
de cristal.

Llueve en la ciudad
desnuda,
insomne
en este mes de incumplido sol,
danzan sus gélidos pies
al compás de sones
inventados
en pálido diálogo frío.

Hay una fuente,
revestida de palabras
que espera ansiosa
el cantar acuoso,
celosa de esas curvas
rotas
de los ríos.

Dejemos los caminos
con las primigenias gotas,
que concentren nuestras huellas
mojadas,
para bogar con calma
en el tiempo
de esta ciudad
cuya lluvia soñada
es pájaro leve.

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María Villar © Todos los derechos reservados
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(Imagen de Internet)
 

miércoles, 6 de julio de 2011

LA NOCHE DE LA SANTA COMPAÑA.

 En el verano de 1994 fui invitada a las fiestas de un pueblecito del interior de Galicia , en honor a su patrona Santa María el 15 de Agosto, un día que es fiesta en casi toda Galicia. Como todos sabéis esta es tierra de mitos y leyendas y todos conocen, o han oído hablar, de la "Santa Compaña", aunque pocos, o ninguno la hayan visto alguna vez en su vida.

Yo ya había disfrutado mis vacaciones en Julio así que el día 14 tuve que esperar a salir a las 20:30 e ir, todavía, a mi casa a recoger el exiguo equipaje y mi coche para ponerme en ruta.
Fui por autopista hasta Pontevedra y después continué trayecto por carreteras comarcales que ya conocía. Cuando quedaban alrededor de 20 kms para llegar al pueblo, me encontré con la carretera cortada por la obra de un puente sobre el río Arnego, así que el tráfico era desviado por carreteras secundarias y pistas que yo desconocía por completo.

Al principio del recorrido había señales y éstas estaban bien colocadas, pero, en un momento dado, dejó de haberlas y al llegar a algún cruce me tenía que fiar de mi orientación hasta que me di cuenta que ya había pasado por alguno de aquellos sitios varias veces, que ya eran las 12 de la noche y que me había perdido sin duda. De repente me pareció estar metida en un laberinto oscuro y tuve miedo. La noche era muy calurosa y eso unido al hecho de saberme extraviada en un lugar desconocido me aceleró el pulso. En esa época no existían los teléfonos móviles, no podía solicitar ayuda así y por allí no había visto ninguna vivienda ni nadie a quien pudiera preguntar, lógico a aquellas horas.

Continué hasta un nuevo cruce marcado con un "cruceiro", esa cruz de piedra que antiguamente se ponía en las encrucijadas o en el lugar en el que alguien había muerto. Casi todos los "cruceiros" tienen 2 o 3 escalones, este tenía 3, así que me apeé del coche y los subí para ver si así divisaba alguna luz o lugar al que dirigirme. Me puse contentísima cuando vi llegar por la izquierda, como salidas de la nada, las luces de lo que me pareció una procesión.

Me llamó la atención el intenso silencio que se había producido desde hacía un rato. Sólo se oían perros aullando en una noche que se había vaciado de todo ruido. A medida que la procesión se acercaba pude oír un murmullo de rezos o letanías y también vi que eran dos filas de túnicas blancas y con capucha que no permitían ver los rostros de sus portadores, al frente de las cuales iba una persona de atuendo normal que llevaba un gran crucifijo en una mano y un cubo en la otra.

No sabía cómo interrumpir aquello para preguntar el camino correcto y ya me disponía a bajar del "cruceiro" para pararlos cuando, delante de mi, pude ver algo que me congeló la sangre y que me hizo quedarme clavada en mi atalaya.

Excepto la persona que iba al frente, los cuerpos de los encapuchados eran como espectros blancos y transparentes a la vez, parecían caminar, pero al verlos de cerca me di cuenta de que flotaban sobre el suelo y sus letanías me resultaban incomprensibles. Ni me miraron, ni parecieron darse cuenta de mi presencia. Sin embargo, el hombre que los encabezaba giró su cabeza hacia mi y pude ver unos ojos opacos, como ausentes de vida, me fijé que estaba muy pálido y escuálido. Este cortejo dejó a su paso un fuerte olor a cera, de los cirios que portaban, y desapareció casi tan de repente como había aparecido.

Tardé en serenarme. Cuando lo hice y pude bajar los peldaños del "cruceiro", tuve la suerte de ver acercarse los faros de un automóvil por el mismo camino en el que yo estaba, así que lo paré, aún llena de un temor indescriptible e inexplicable. Era un paisano del lugar que al verme se echó a reír y me preguntó si había visto a la "Santa Compaña" o qué, pues estaba blanca como la nieve y me costaba hablar. Le contesté que me había perdido y estaba asustada. Se puso serio y me dijo que lo siguiese en mi coche. Me guio hasta mi destino y se lo agradecí de corazón.

Mis amigos me esperaban muy inquietos por la tardanza y cuando me vieron respiraron tranquilos. Les conté lo ocurrido y también lo que había visto mientras sus bocas se iban abriendo más y más. Enmudecieron y se miraron entre sí. Me dijeron que me había encontrado con la "Santa Compaña" y que la persona que iba delante sería algún vecino de un pueblo que moriría en un año, salvo que en su caminar se encontrase con alguien a quien entregar la cruz que portaba. Sin yo saberlo me había salvado de esa entrega por estar subida a los peldaños de un "cruceiro" que actuó como protector. Excuso decir que no pude pegar ojo en lo que quedaba de noche pues no hacía más que darle vueltas en la cabeza a la experiencia que había tenido.

En estas fiestas populares es costumbre que cada casa contribuya con la cantidad de dinero que estime oportuna, a las personas que hacen la recaudación se les llama "ramistas". En la mañana del día 15, cual no sería mi sorpresa al ver delante de la puerta de la casa a la madre de mis amigos, con el mismo hombre pálido que encabezaba el cortejo de la "Santa Compaña". Él era uno de los ramistas. Muy excitada se lo dije a mis amigos, que me hicieron jurar que era esa persona y no otra.

Al entrar su madre de nuevo en la casa los chicos le dieron la noticia: a Casimiro de Camba le quedaba alrededor de un año de vida pues yo lo había visto con tan tétrica procesión.
.
Una semana antes del día 15 de Agosto del año 1995 mis amigos me comunicaron el fallecimiento del tal Casimiro, yo misma pude leer su esquela en el diario.

Nadie cree en meigas...pero habelas...hainas *
* Nadie cree en brujas...pero haberlas...las hay
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María Villar © Todos los derechos reservados
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(Imagen de Internet)
 

sábado, 2 de julio de 2011

HISTORIA DE FÉLIX (V y última): La familia.

Cuando llegó el verano decidí marchar a Ziroum, a la casa que unos amigos me habían ofrecido hacía tiempo para descansar, leer, escribir... y aprovechar para hacer excursiones por el hermoso valle de Camba en dónde se enclava.

 No sé por qué no llegué a sentirme a gusto allí, pese a la belleza del paraje. A las dos semanas de llegar me sentía desasosegada, como pensando que algo iba a ocurrir, aún así resistí una semana más y despues volví a mi casa de la ciudad.

Al llegar lo primero que hice fue abrir las ventanas para que entrara el fresco y ventilar, después me dediqué a deshacer las maletas con desgana; a lo lejos se oían unos maullidos apagados que, a veces, parecían más cercanos porque el viento los traía y llevaba. Hubo un momento en que los maullidos parecían en mi jardín, pero yo ya había aprendido a ignorarlos y a no hacerme ilusiones. Los maullidos iban siendo cada vez más fuertes e insistentes, casi se podría decir que anhelantes. No resistí más y fuí a ver qué demonio pasaba con tanto barullo de gatos ajenos en mi propiedad. Al asomarme por la ventana de la cocina me quedé muda. Unos ojos azules me miraban desde el rincón apartado del pozo. No lo podía creer.

Bajé los escalones de dos en dos, supongo, porque en un segundo estaba en el jardín con el corazón latiendo en la garganta. Mi ímpetu me llevaba a correr y gritar pero mi cabeza impuso lo razonable.

Me fuí acercando muy despacio y con miedo de que aquel gato no fuese Félix, quizás incluso no se acordase de mi, o la pérdida de contacto con la gente lo hubiese vuelto salvaje. Tuve la certeza de que era él, la forma en que me maullaba lo decía todo. A dos pasos de él me agaché y empecé a hablarle con mimo en voz bajita. Entonces, él se acercó y posó sus patas delanteras en mis rodillas, le acaricié el lomo mientras le hablaba. No puedo describir este momento, me faltan palabras, lloraba y reía a la vez, tenía ganas de gritar de correr de qué sé yo...Él lamió el lugar de mis caricias y después acercó su cabeza a mi cara y se frotó contra ella. No había duda. Era Félix y me había reconocido como algo de su propiedad.

La verdad es que después de tanta alegría no tuve más remedio que fijarme en el aspecto que traía, y no era muy bueno. Estaba sucio, su piel había perdido brillo y además estaba mucho más flaco. Intenté llevarlo conmigo a casa, pero cuando él lo sospechó se bajó de mi regazo aunque se quedó a mi lado. Así que subí yo sola y busqué algo de comer y algo para asearlo un poco.

Félix comió con apetito y bebió unos buenos tragos de agua, después se encaramó al muro se lavó la cara con mucha parsimonia y se marchó de nuevo. No intenté llamarlo, como había hecho la vez anterior, sino que dejé que se marchase con la esperanza de que volvería a verlo.

Durante días Félix me hacía visitas periódicas y siempre seguía la misma rutina: primero me llamaba, después comía y a continuación marchaba. Yo ya me conformaba con eso y no pedía otra cosa más que seguir recibiendo sus visitas.

Así fue pasando el resto del verano y llegó el otoño. Pasé semanas sin ver a mi querido Félix. Pensé que estaría buscando un lugar adecuado dónde pasar el invierno. Fué la primera semana de noviembre, en vísperas de mi cumpleaños, cuando oí unos ruidos en el jardín. Me asomé por el balcón de la terraza y vi dos tiestos de geranios rotos en el suelo. Ya otras veces había pasado lo mismo, algún gato torpe al pasar por el muro no tenía cuidado suficiente y tiraba con las macetas o con lo que hubiera. No le preste mayor importancia.

Por la tarde bajé para recoger los restos de los tiestos y replantar los geranios. Mi sorpresa fue enorme cuando me encontré con dos gatitos de color blanco y negro jugando con sus propios rabos y después, cuando desde detrás del pozo aparecieron otras cabecitas menudas de orejas oscuras y familiares para mi. Esto fue lo máximo. Sonaban maullidos infantiles por todas partes. Me acerqué con cuidado para mirar. Allí metidos en una parte del lavadero adosado al pozo había tres gatitos más; estos eran de piel blanca y suave y ojos azulísimos, uno de ellos tenía el rabo plegado en forma de cuatro. No había duda, eran hijos de Félix, el rabo en forma de cuatro era su distintivo, la marca que él había heredado también de su padre.

Oí maullar a Félix y cuando me di la vuelta para mirarlo vi que no estaba solo, la preciosa Cuca estaba con él; con aire maternal se acercó a sus pequeños y les dió unos buenos lametones. Así que eso era. Félix y Cuca eran padres y acababan de presentarme a su prole. Una historia natural.

Nunca intenté llevarlos conmigo a la fuerza y ellos guardaban una prudente confianza conmigo dejando bien claro que tenían su propia vida pero que aceptaban mi interés por ellos.

Yo sigo bajando todos los días al jardín, llueva o haga sol; voy dejando comida en varios sitios. A veces vienen y yo no los veo, pero la comida desaparece, eso quiere decir que siguen por aquí. Otras veces los veo jugando por los campos, parecen felices. Yo también lo estoy porque , por fin, comprendí que no se puede cambiar la naturaleza y vivir una vida para la que no se ha nacido. Ahora siento respeto por su independencia y me alegro de que la tengan.
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María Villar
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Fotografía de María Villar
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Foto realizada el día 29-Agosto-2006 , su 12º cumpleaños, en su atalaya favorita: la ventana de la cocina.
 

HISTORIA DE FÉLIX (IV): La huida.

Hace ya cuatro meses que Félix marchó. Todavía no sé muy bien cómo sucedió, fue todo muy rápido.

Yo había bajado, como otras veces, para que Félix jugase un poco por el jardín, máxime ahora que ya había trabado conocimiento con Cuca, y así, mientras yo arrancaba las malas hierbas y regaba las plantas Quico, Cuca y Félix hacían carreras entre ellos y se daban pequeños mordisquitos. Ya había pasado bastante tiempo y el hermano de Félix, cansado ya de tanta juerga, permanecía sentado en un recanto. Sin embargo, Cuca, que era tan parrandera como Félix, había trepado por el murete que separa el jardín de las otras fincas, todo esto seguida por Félix. Sólo los vi un momento andando por el borde en hilera: Cuca delante dirigiendo la expedición, y Félix detrás. No me preocupó que estuvieran allí encaramados, ya lo habían hecho otras veces. Yo continué quitando hojas muertas y, cuando recordé, ya era tarde. Estaba claro que no estaban en el jardín ninguno de los dos.

Trepé al muro para echar un vistazo en los campos colindantes pero, la verdad, es que la vegetación era tan espesa, por la falta de cuidados, que no podía ver nada. Llamé una y otra vez por los dos y presté oído por si ellos me respondían de alguna manera. Nada.

Marché a mi piso y, desde el balcón que me servía de atalaya, hice bocina con mis manos y seguí gritando como una loca. Estuve pendiente de cualquier movimiento entre las hierbas altas, pero, el viento también jugaba con ellas; llamé y llamé, sin obtener respuesta, hasta que llegó la noche. La ronquera me impidió seguir llamando, así que pedí a mis vecinos sus linternas y las colgué del balcón, de manera que iluminaran el campo más próximo por ver si los huidos acudían a la luz. Todos mis esfuerzos fueron en vano. Me sentía culpable por lo que había pasado y pensaba que, tanto Félix como Cuca no sobrevivirían a la intemperie, acostumbrados como estaban a tener una casa dónde vivir y a no tener que preocuparse por la comida.

Durante muchos días continué llamando por ellos, anduve por los campos arañándome las piernas y puse anuncios en todas las tiendas de la zona, amén de comunicárselo a los vecinos y conocidos. Sin resultado.

 Después de un mes aún me parecía oír los maullidos de Félix a lo lejos, me parecía que cualquier ruído era Félix que me llamaba, quizás herido en una pelea con otros gatos, por cuestiones territoriales, o atrapado por uno de esos cepos que la gente coloca en los campos para cazar alimañas. Eché pestes contra los cepos y contra las personas que los ponían. Seguidamente se me dió por pensar que quizás alguien había podido encontrar a Félix y, como es muy manso y cariñoso, quedarse con él. Por una parte esto me tranquilizaba, porque así Félix estaría a salvo, pero por otra me daba rabia no tener sus cariños.

A medida que fué pasando el tiempo la casa se me antojaba cada día más vacía. Me dió por recordar las travesuras que Félix había hecho en este sitio o en aquel otro, y lloré, lloré a mares por haber perdido a aquel ser maravilloso que me había dado tantas horas de alegría con su vivacidad incombustible, sin pedir nada a cambio; lloré por su generosidad y por mi egoísmo que lo quería atar a mi vida, sin comprender que él necesitaba vivir la suya. Lloré cuando comprendí que no lo vería más.
.
-------------------------------FIN PARTE IV---------------------------------------------------------------

María Villar © Todos los derechos reservados

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HISTORIA DE FÉLIX (III): Cuca

Félix tiene un hermano gemelo, Quico, que es igual en todo a él sólo que más oscuro porque el pobre pasa bastante frío en la casa en la que vive. Quico es muy tranquilo, demasiado para aquellos que estamos acostumbrados a las travesuras de Félix. Quico tiene una amiga, Cuca, que está loca por él pero, la verdad, es que Quico no le hace mucho caso por más que ella intenta llamar su atención dando toda clase de saltos y piruetas...

La primera vez que Félix vio a Cuca quedó prendado de ella. Él estaba en la ventana de la cocina tomando los últimos rayos de sol de la tarde, desde allí podía ver bien el jardín y las fincas de las otras casas por las que, a veces, andaban gatos a la espera de algún ratón. En estas estaba, cuando súbitamente Félix se irguió y se quedo mirando fijamente hacia un punto determinado del jardín. Allí, al lado de un tiesto de geranios estaba Cuca acicalando su largo pelo. En verdad era una belleza de angora, el lustroso color negro de su lomo contrastaba con su pecho albo, los ojos interrogantes eran como dos estrellas amarillas y rientes y su cola larga y tupida parecía capaz de abrazar cálidamente.

Félix no le quitaba ojo y para estar más cerca cambió de ventana y desde su nueva posición empezó a maullar con mucho mimo y a llamar la atención de Cuca, hasta que consiguió que ella lo mirase. Yo opté por bajar al jardín con Félix para que jugase un poco e hiciese algo de vida social. El recibimiento de Cuca fue notable, no era lo mismo ver un lindo gatito allá arriba indefenso en una ventana, que verlo allí mismo acercándose a ella y dispuesto a todo. Cuca escapó corriendo y se coló, de un salto, por una ventana del bajo. Por los cristales de una de las habitaciones Cuca miraba a Félix entre intrigada y temerosa. Yo tomé a Félix en mis brazos y subí a mi piso con un gato absolutamente contrariado.

-------------------------FIN PARTE III------------------------------------------------------------------------

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HISTORIA DE FÉLIX (II): Félix, el Rey de los Gatos

Ya va allá más de un año desde que Félix llego a mi vida. Creció mucho y ha ido dejando sus costumbres de cachorro para ir adoptando esas maneras sofisticadas que tienen los mininos con o sin "pedigree": las poses estudiadas, las caídas de ojos, los maullidos hirientes...

Félix es un zalamero. Por las mañanas reclama mi atención de tal forma que no me deja hacer nada hasta que lo cojo en brazos y lo acaricio durante un rato, la sesión de caricias dura lo que a Félix le peta; a veces parecemos una madre y su hijo ya que acostumbra a colocar una pata a cada lado de mi cabeza y posa la suya en uno de mis hombros, todo ello acompañado de un estrepitoso ronroneo.

Así que no me queda otra que prepararme el desayuno con Félix en brazos, y cuando sus tres kilos y medio de peso me dejan el brazo adormecido, lo coloco, con todo cuidado, encima de una silla, entonces, todo enfadado, me dedica una sinfonía de maullidos reprobatorios por mi actitud y se queda sentado todo tieso e importante; después de un momento me da la espalda y se enrosca para dormir sin hacerme pizca de caso, es entonces cuando yo, llena de remordimientos, le digo cosas con mi voz más meliflua para ver si hacemos las paces, pero ya es tarde para tratar de arreglar las cosas. Félix tiene carácter y está enfadado de verdad.
Ahora, cuando quiero hacer la cama, tengo que dejarlo fuera de la habitación, porque lo que más le gusta es subir de un salto y esconderse debajo de las sábanas. El sabe que a mí no me gusta que lo haga y es algo que me saca de mis casillas porque siempre tengo prisa y no tengo tiempo ni muchas ganas de juegos por las mañanas. Cuando lo dejo al otro lado de la puerta permanece pegado a ella y me llama con su maullido interrogante para ver si caigo en su trampa abriendo la puerta otra vez. ¡Ni loca!

Una de las cosas prohibidas que más le gusta es escapar a la terraza y masticar las hojas de todas las plantas que tengo allí. Ninguna de ellas se ha librado de sus ataques y a él parece no importarle si las hojas son duras o blandas, venenosas o inofensivas. Cuando lo descubro en estas travesuras y lo echo fuera, corre a esconderse en el último rincón de la casa. Durante diez minutos no le veo el pelo y es un alivio, pero de ahí a un rato ya estoy inquieta y empiezo a llamarlo con aire de culpa. Félix, que sabe mucho, se hace rogar durante un tiempo y después asoma la cabeza silenciosamente y viene despacito hacia mí. Cuando lo tengo a mi alcance le rasco la cabeza y debajo de la barbilla y él se deja hacer para, de repente, darme un mordisquito en la mano o en lo que le pille más cerca y se echa a correr como un loco.

Hace tiempo que yo había llegado a la conclusión de que mi gato no sabía que era un gato, ahora hasta yo misma tengo dudas. Me parece un ser mutante capaz de pasar de la más seráfica de las expresiones a la máxima fiereza y astucia en segundos, y además conoce siempre lo que pienso y sabe cómo fastidiarme. Creo que lo suyo es un problema de personalidad provocado por el exceso de cuidados y miramientos con los que lo trato. Sin duda el cree ser el Rey de los gatos, motivo por el que tiene que recibir un trato especial, lo malo es que también lo creo yo.

------------------------FIN PARTE (II)-------------------------------------------------------------------------

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HISTORIA DE FÉLIX (I): La llegada

Todavía recuerdo con claridad los días previos a su llegada. Habían sido unos días de preparativos y de actividad frenética. Comprar su cama, sus juguetes... que sé yo!! no hacía otra cosa.

Por fin llegó el día, me parecía que el tiempo no corría, las horas eran eternas; la entrega sería a las 4 de la tarde. Sonó el timbre de la puerta, ¡Dios mío, ya están aquí!. Bajé las escaleras corriendo y abrí la puerta. Allí estaba Doña Emilia, sonriente como siempre, y con el pequeño bulto en sus brazos. Todo estaba en regla, tan solo me hizo unas indicaciones de última hora y me traspasó lo que ya era mío por ley. Se llamaba Félix.

Subí al piso, quería contemplar aquello que ya solamente dependía de mí. Aquellos ojos azules, intensos, me cautivaron desde el primer momento, y después aquella piel suave y blanca, todo el tan pequeño e indefenso... daba gusto arrimar la cara a aquel cuerpecito blando y cálido.

Al principio parecía asustado, sería por la novedad de la casa. Lo puse en el suelo y lo animé a recorrer las habitaciones para que conociese cada uno de los rincones de su nueva morada. Cogí algunos de los juguetes que había comprado para él e intenté jugar con ellos para ver si se animaba; en un primer momento estaba algo tímido porque, claro, no me conocía, pero yo le hablaba mucho y le hacía fiestas para romper el hielo. Después ya fue otra cosa, empezó a jugar y a hacer ruido, como correspondía a su edad, y ya perdió el miedo para siempre.

Yo estaba loca de alegría, había tardado en decidirme pero al final lo había hecho, y la verdad es que merecía la pena. Ahora la casa estaba llena.


Hicimos "buenas migas". Cuando por las mañanas tardaba yo un poco más de la cuenta en salir de mi habitación, ya venía él a llamarme a la puerta, pero no entraba; cando yo salía él estaba allí pegadito y en aquellos primeros momentos de nuestro encuentro
mañanero todo eran mimos, como si hiciese años que no nos veíamos. Le gustaba estar en mi regazo mientras yo desayunaba, contemplando con detalle cada uno de mis gestos, pero fue dejando esa costumbre a medida que fue creciendo, después le gustaba más darme sustos por la espalda y tirarme por encima el café.

Lo peor fue cuando lo tuve que llevar a poner la vacuna polivalente. El pobre temblaba de miedo y armó un gran barullo con su histeria, yo sufría por él pero no podía hacer nada más que acariciarlo y hablarle bajito para tranquilizarlo.

Lo mejor es que no tengo problemas con las comidas, tiene buen diente y come de todo, aunque tiene sus preferencias, como todos , sin embargo, el pescado no le gusta demasiado por eso, a veces, me quedo asombrada cuando lo come, y lo que todavía me sorprende más es que se esconda para hacerlo. Aún hace unos días me lo encontré comiendo una sardinilla debajo de la mesa de la sala bien tapado por el mantel, tardé en dar con él bastante tiempo y cuando lo hice casi reviento de risa.

Es un travieso de primer orden, en cuanto me doy la vuelta ya está haciendo alguna trastada, y es que no tiene parada y cualquier sitio es bueno para lo que sea. Igual se sienta en una silla, que encima de la tele o en el borde de las ventanas. Yo lo que temo es que se rompa la cabeza o algún hueso. Esta mañana, sin ir más lejos, lo vi subir a la baranda de la escalera y resbalar por ella hasta abajo, casi me da un infarto; después se escabulló a toda velocidad por si lo reñía.

Ahora ya no puedo tener plantas dentro de casa porque a él le da por arrancarles las hojas y masticarlas, es asqueroso, pero yo no soy capaz de hacerle entender que eso no está bien.

Lo que tiene de bueno es que es muy sociable y cariñoso y que acoge bien a toda la gente que viene a casa, no extraña nada y todo el mundo lo quiere bien. Yo estoy orgullosa de él y presumo de lo guapo y listo que es, eso no quita para que a veces logre ponerme furiosa, pero me consuelo pensando que Félix todavía no sabe que es un gato.

--------------------------FIN PARTE I-----------------------------------------------------------

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sábado, 25 de junio de 2011

EXISTENCIA DEMORADA

No hay nada que
permanezca
en una noche
de exilios.

Apenas
una palabra incipiente,
inacabada,
mañana sin ocaso;
los acordes
de una música
oída sólo por ti...

Una antigua memoria,
atrapada
en la clave
de una existencia
demorada,
que trastoca
las sombras
de una historia
fruncida
en mil palabras...

Recuerdas
los vestidos del niño,
que reclamaba ternuras
para huír de su soledad
de papel;
y un tiempo,
sin mensajes ociosos,
que evoquen
los veranos inocentes
de tu infancia feliz.

Tan sólo
un teclado,
lleno de distancias,
queda
en tu marmórea conciencia.

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María Villar © Todos los derechos reservados

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viernes, 24 de junio de 2011

ENTRE LAS CENIZAS Y LAS NUBES

Presiento Eternidad
entre esencias cansadas
de infinitos.

Quizás a punta de navaja
logre separar un instante
de olvido,
que me lleve
a recuperar tu aliento
envejecido.

Tiraré de la soga,
si es preciso,
para atraer
esos rayos de sol
esquivos a tu piel.

Empaquetaré
en sedas transparentes
su calor,
para que el resplandor,
que entre adioses
despide,
no dañe tu tranquilidad
de esfinge.

No contaré más
los escalones del miedo,
que sostienen
frágiles vuelos
en el vacío.

Desgastaré la tierra,
de tanto caminarla,
hasta que supuren
ternuras
las frías piedras.

Y justo allí,
entre las cenizas
y las nubes,
esperaré tu llegada.


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María Villar © Todos los derechos reservados

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martes, 21 de junio de 2011

INFINITO UNIVERSO DIMINUTO

Llevas una mirada
en el vértice
de tus ojos.

Una palabra
en la cuenca
de tu boca.

Apenas
una respiración
en la chimenea
de tu nariz.

Miles de caricias
en la palma
de tu piel...
...y un alma
cuajada
de instantes.

Es
en este preciso
momento
cuando el mundo
te pertenece.

En tus manos
portas
todo su peso.

No dejes,
que el brillo
de la estrella
te deslumbre,
en fugaz
amistad,
pues su envidia
se convertirá
en mentira
transoceánica,
que trazará
un arco
en caída libre.

Y no quedará más
que un agujero
lleno de nada,
absoluto
y vacio.

Serás
sólo aire,
en el espacio
sin memoria.
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 María Villar

© Todos los derechos reservados

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sábado, 18 de junio de 2011

CAE UNA ESTRELLA

Vives al otro lado de la línea
que no traspasas,
las nuevas estrellas
te distanciaron
de mi reflejo
nítido.

Un quiebro
en la mirada
de ángel caído
y ya no existo.

Atardece.
La lluvia trae
perfume de tierra
ignota.
Mi cielo llora
astros apagados.

Aletear de mariposas
roza en mi cara
su brisa
evocando
las caricias
que trajeron
las musas
con sus risas.

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María Villar © Todos los derechos reservados

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LADRONES DE LETRAS

No es mía
esa silueta ennegrecida
que vaga entre bosques
de mágica extrañeza.

Confundes belleza y armonía
con palabras hueras
girando en tu ruleta.

No es el azar
el que mueve la hermosura
de una frase;
es la avaricia
de poseer milagros
que no son tuyos,
prestigios demasiado grandes
para guardar en anaqueles
olvidados del mundo.

Estás perdido
en templado ocaso;
nadie te ayuda ya
a salvar el desnivel
de tu barranco.
Te hundes
irremediablemente
en tu propio fango.

Mientras
yo busco
la luz clara del albor
que me aparte
de la mirada
ese manto negro
con que ocultas
tu resplandor.

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María Villar © Todos los derechos reservados

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miércoles, 8 de junio de 2011

MUDEZ

Tu sombra oscurecida
exhala olvidos,
temores anidan
en tu piel resquebrajada.

Alma encallecida
ha quedado cerrada
a esas lejanías inacabadas,
de acuarelados horizontes
en construcción.

Ya no dice nada.

Párpados a media luz
se esconden
entre bosques
de palabras
desdibujadas.

Tinieblas te invaden.

Atemorizado vives
por látigo feroz
que rompe tu sangre
para robar tu aliento.

Ya no eres libre
de dibujar el viento
para inventar trinos
de aves azules.

El áspid te cabalga,
y tú,
deslumbrado
por fuegos fatuos,
gustoso
recibes su engaño
edulcorado.

Estás solo
y encadenado,
dispuesto
a creer mentiras
que la sierpe
va soltando.
Su veneno melífluo
ha reemplazado
savia auténtica
de tus venas.

Gracias a ella
entre tú y yo
el silencio
reina.

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María Villar © Todos los derechos reservados

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viernes, 3 de junio de 2011

ÁNGELES DETRÁS DE TUS OJOS

Una vida entera
cabe
detrás de tus ojos.

Pestañas negras
los cierran,
férreos baluartes
contienen firmes
lágrimas amargas,
incomprendidos sueños.

Risas que brotaban
niñas,
escapan,
por sus comisuras
traviesas,
mientras
el hombre sembraba
tierra quemada
al pié del bosque.

Tan sólo querías pan
y un solar de paz
para construír alegrías.

Inocencia inacabada,
plácida memoria
de celestes ánimas,
anida en pupilas
adormecidas
de perennes ángeles
aplazados.

Alas blancas
rozarán tus párpados,
vendrá a ti
eterno sueño
del Paraíso vislumbrado.

(30-Mayo-2011)

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María Villar © Todos los derechos reservados

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miércoles, 1 de junio de 2011

EL ÁRBOL DE LA VIDA

Atravesé tierra verde,
nutricia,
húmeda de lágrimas,
siguiendo resplandores de luciérnagas.

Las fuentes prósperas
de las almas
fertilizaron mi germen;
bebí aguas puras
de manantiales secretos.

Broté día de primavera,
cuando las raíces tocaron aire
y tejieron ramas
en las que posó viento querido
enredando brumas infinitas;
gasas del más allá.

En la cuna de las hojas
posó sus colores el arco iris
en las que se cobijó el tiempo,
libre de esclavitudes.

A mi abrigo
las aves todas del Paraíso
hicieron nido...
y fué mi abrazo
fuerte y cálido,
de un sol humilde,
dónde livianos pájaros
aprendieron solos su vuelo.

...y crecí maduro
pues fuí germen
de muchas vidas.

Hoy el bosque está de fiesta.
Universo titilante recibió la nueva,
la gente baila...canta...
alrededor de las fogatas
en las que mueren rencores.
Amigos que celebran singular evento:
mi nacimiento.

 
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A ÁRBORE DA VIDA

Atravesei terra verde,
nutriz,
húmida de bágoas,
a seguir lampexos de vagalumes.

As fontes prósperas
das almas
fertilizaron o meu xerme;
bebín augas puras
de mananciais secretos.

Agromei día de primavera,
cando as raíces tocaron aire
e teceron pólas
nas que pousou vento querido
a enguedellar brétemas infinitas;
gasas do alén.

No berce das follas
deitou cores o arco da vella
nas que acubillou o tempo,
libre de escravitudes.

Ó meu abeiro,
as aves todas do Paraíso
fixeron niño...
e foi na miña aperta
forte e cálida,
dun sol humilde,
onde os lenes paxariños
aprenderon voar sós.

... e medrei madura
pois fun xérmolo
de moitas vidas.

Hoxe o bosque está en festa.
Universo estrelecido recibiu a nova,
a xente baila...canta...
arredor das lumieiras
nas que morren xenreiras.
Amigos que celebran singular evento:
o meu nacemento.

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María Villar © Todos los derechos reservados

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Este poema formará parte el día 5 de Junio de 2011 de  POEMAS NA FRONDE (Poemas en la fronda) del Evento ENARBORAR O BOSQUE (Enarbolar el bosque). En los que los poemas se colgarán de las ramas de un árbol.
ENARBORAR O BOSQUE se celebrará el domingo 5 de Junio de 2011 a las 11:00 horas en la Carballeira de Chaián en Trazo (Santiago de Compostela).
Es un acto simbólico promovido por artistas plásticos y visuales para hacer un llamamiento a la valoración de nuestros bosques y reivindicar su protección frente a la rapiña de talas abusivas realizadas tanto por particulares como entidades públicas.
Durante todo el día los artistas invitados, entre los que tengo el gran honor de figurar, crearán sus obras que serán expuestas al público de forma inmediata y recogidas para formar parte de un libro y de una exposión posterior.

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viernes, 27 de mayo de 2011

BRILLOS AHOGADOS

 Precaria existencia

resbala ciega.

Fondo abisal la recoge

en su cama de arena,

la oscuridad le ofrece

 brillos ignotos,

de almas que escriben sin luz.


Cultivará palabras desamparadas,

 perlas

sin conchas marítimas.

 Serán estrellas fugaces,

pensamientos únicos.


Esperará

 aguas abiertas

 que muestren isla de sol,

mientras ansía llegada

de pescador que

con  mágica red,

rescatará su brillo

oriluciente.


Envolverá la sirena,

con su canto azul,

 medio líquido,

lágrimas de peces

regarán algas de seda…


Llora el mar

al ver a Neptuno

depositar,

 en su borde

suave cuerpo,

estrella caída.

(Publicado en el Tintero Virtual- Año 2005)


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María Villar © Todos los derechos reservados

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