SED TODOS BIENVENIDOS

DESDE MI PANTALLA es un blog que nace con la ilusión de que en él vayan apareciendo mis poemas, algunos ya publicados en Facebook, otros serán nuevos. También aparecerán relatos que ya han sido publicados en otros foros, especialmente en el "Tintero virtual". No tiene otra pretensión que darlos a conocer y que el/la que quiera pueda comentarlos si así es su deseo. Todos los comentarios son bienvenidos.

jueves, 26 de mayo de 2011

LA TABERNA DE LA MUJER-TORMENTA

   ¿Quién no conoció “El Puma”, aquella taberna de chulos y putas en el que podías cenar a las 6 de la mañana después de la farra nocturna y mezclarte con borrachos y proxenetas al amor de unos espaguetis boloñesa o de un cocido reconfortante?
   Ya ni me acuerdo de quién me llevó allí la primera vez pero sí la recuerdo a Ella, sentada en una banqueta de formica, aguantando, asustada, la bronca de su chulo mientras el plato se le quedaba frío. Me pareció casi una niña, menuda, aunque proporcionada, pelo corto castaño y enormes ojos azules. La mano de pintura que llevaba no podía disimular su excesiva juventud.
   Desde la primera vez que fui al Puma ya no pude dejar de ir, sólo por verla a Ella, ni siquiera supe su nombre, aunque supe que sufría; pude verlo en sus ojos siempre a punto de desbordarse, y en el temblor de sus manos drogadas que, poco a poco, fueron haciendo difícil sostener un simple tenedor. Fui testigo mudo de su deterioro. Empecé a sentir asco de aquellos hombres que se le acercaban, semejantes a gatos portuarios, prestos a robar el trabajo ingrato de otros, y dispuestos a saltarte a la yugular con sus navajas afiladas si intentabas inmiscuirte.
   Algunas veces, mientras las estrellas se apagaban en los ceniceros, con la mirada Ella me pedía una tormenta, un milagro que la llevase de allí para siempre y a mí me dolía que se abriesen heridas en su cielo. En los últimos tiempos Ella ya había gastado todas sus madrugadas y su cara era como una luna manchada, creo que ya no buscaba tesoros ni islas en las que descansar. Derrotada, se me antojó una diosa malograda en un tugurio moderno.
   Fue en invierno de este último año. La tormenta sonaba fuera con escándalo barriobajero cuando Ella se levantó y fue hasta la puerta. Fue sólo un instante. Un destello inmenso, como si se hubiera descolgado el sol, la dejó allí fulminada. Al fin la libertad.
   Cerró el bar y el recuerdo de Ella es un escalón de mármol hecho trizas. Desde entonces mis noches se han quedado sin playas para romper el tiempo y las tormentas como aquella vienen a clavarme en la vida el veneno de su traición.

(Publicado en el Tintero Virtual-Año 2002)


--------------------------------------

María Villar © Todos los derechos reservados

-------------------------------------------------


                                                       (Imagen de Internet)
 
  

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario