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DESDE MI PANTALLA es un blog que nace con la ilusión de que en él vayan apareciendo mis poemas, algunos ya publicados en Facebook, otros serán nuevos. También aparecerán relatos que ya han sido publicados en otros foros, especialmente en el "Tintero virtual". No tiene otra pretensión que darlos a conocer y que el/la que quiera pueda comentarlos si así es su deseo. Todos los comentarios son bienvenidos.

jueves, 26 de mayo de 2011

LUNA DE SUBURBIO

Fué su rayo el que hendió la noche, traspasó muros y visillos hasta llegar a mí. Es esa luna suburbial la que me concedió, próspera, el derecho a regresar, cada vez, a contemplar la vida que tuve.

Su halo pesimista que convierte las grúas de los astilleros en catedrales sorprendentes y hasta la imaginación vigila a través de sus vidrieras: el recogimiento de las almas, el temor, la desazón, el misterio y ese aire lúgubre que se revuelve en las primaveras viejas, capaz de hacer girar papel y polvo en torbellinos. Cosas vanas.

Hasta las aves se han detenido en ese tiempo para indicarme cómo puedo volver a traspasar la memoria y volver a amar aquello.

Tengo que saldar una deuda que dejé en otra vida, y debo dirigirme, de nuevo, por determinadas calles, con los pasos perezosos que dejé una tarde, igual que se deja una sombra en un cristal. Todo para perderme del todo.

Conozco tu morada, sé dónde estás. A veces algún peligro merodea mi corazón veloz y es entonces cuando procuro regresar, recoger los espacios íntimos de las lunas dulces o infelices aunque mi razón sea un frágil deseo.

Sé que puedo encontrarte en la orilla, o en aquel horizonte salino al que se dirigían nuestras risas tan juntas y nuevas. Caminar por caminos de mar e ingratitud vigilados por baluartes arruinados que adivinaron, con tristeza, los malos tiempos.

¿Cómo pedir que el tiempo se adapte a mi cansancio? ¿Yo, que perdí a la gente en otras grandes ciudades grises cuando ellas, generosas, me lo dieron todo sin pedirme nada, excepto el paso de mi vida?

No sé por qué motivo mis raíces se ahogan en el aire con un engaño que conduce a la tristeza. Es preciso que busque las rutas que dejé marcadas un invierno y dejar que se me acerque esa avenida profunda, que toque y traspase mi pecho un poco antes de despedirme para siempre.

Puedo percibir si es en este lado, derecho, de la nostalgia o en los pasos sin vuelta de un olvido dónde me duelen la lluvia y los motivos que maduran sueños y distancias.

Así hace la memoria de las humildes lunas antiguas, aquellas lunas de suburbio capaces de traspasarlo todo con su luz, encendiendo los caminos para que pueda dirigirme al lugar donde, lentamente, muere la ciudad de mi vida feliz en la que una vez me diste un beso.

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María Villar © Todos los derechos reservados
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(Publicado en el Tintero Virtual- Diciembre 2003/ Beso de extrarradio, relato participante en el Concurso Beso de Rechenna 2011, está basado en él)



 
(Imagen de Internet)
 

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