SED TODOS BIENVENIDOS

DESDE MI PANTALLA es un blog que nace con la ilusión de que en él vayan apareciendo mis poemas, algunos ya publicados en Facebook, otros serán nuevos. También aparecerán relatos que ya han sido publicados en otros foros, especialmente en el "Tintero virtual". No tiene otra pretensión que darlos a conocer y que el/la que quiera pueda comentarlos si así es su deseo. Todos los comentarios son bienvenidos.

jueves, 14 de julio de 2011

PENN CENTRAL (STATION)

He vuelto a Philadelphia. Me he propuesto atravesar campos de gris cemento vertical, para llegar al bosque de arces rojos en el que intercambiábamos sueños de papel.

Éramos transparentes entonces. Yo veía las palabras atravesando tu corazón silencioso y tú leías en mis ojos los primeros versos. La ilusión nos arropaba mientras un cielo azul nos cruzaba el cuerpo como una saeta luminosa. Creíamos flotar.

El embrujo duró una gota de tiempo...

Tu alma se llenó de un humo tóxico, las letras se arremolinaron en tu interior confuso, delirabas entre risas de locura...Mi mirada enfermó de tristeza al ver tus pupilas perdidas.

Grité contra los que envenenan las nobles armas de los poetas, mas fue en vano. La noche te envolvió rápida con las risas falsas y promesas de grandeza de aquellos filósofos farsantes. Venían a por mí también. Notaba sus caricias aleteando por mi cuerpo y su voz melíflua. Pero no escuché esos cantos de sirena que consiguieron llevarte a ti al precipicio. Dejé de oír tu voz para oír una melodía extraña, mezcla de alcohol y drogas, desconocida y huraña. Ya no eras tú.

Aprendiste a caminar arrastrando los pies entre las sombras, siempre escondidas, camuflado en un polvo blanco miserable, cubierto apenas por los harapos de tus falsos maestros. Cambiaste la sonrisa radiante de tu boca por una mueca desdentada dolorosa... y la luz de tus ojos por una crueldad opaca. Después vinieron los robos, asaltos... La distancia fue cada vez mayor.

Un disparo se llevó tu cuerpo. El alma me la he guardado yo, junto con cuatro poemas grabados en el corazón y un cuaderno, que me entregó la Policía, sucio, arrugado por un tiempo que se cuajaba con tus últimos jeroglíficos.

Allí, en la calle 30, junto a la estación Penn Central te perdí para siempre. No todas las guerras se ganan...

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María Villar © Todos los derechos reservados

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(Imagen de Petrophoto.net)
 

2 comentarios:

  1. Amargor me han dejado tus palabras.
    Las situaciones que comienzan a resbalar, hacia un fin, siempre son las más tristes!

    Un gran abrazo y una sonrisa, Maria... todo sucede por algo...!

    ¡Hermosa, poética y elegante historia!

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  2. Que emotivo relato María, esa prosa poética que dominas vuelve a encandirlarnos.

    Saludos

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