SED TODOS BIENVENIDOS

DESDE MI PANTALLA es un blog que nace con la ilusión de que en él vayan apareciendo mis poemas, algunos ya publicados en Facebook, otros serán nuevos. También aparecerán relatos que ya han sido publicados en otros foros, especialmente en el "Tintero virtual". No tiene otra pretensión que darlos a conocer y que el/la que quiera pueda comentarlos si así es su deseo. Todos los comentarios son bienvenidos.

domingo, 18 de agosto de 2013

EL ALMIREZ


La vida tiene esa disciplina de almirez, que te machaca hasta convertirte en otra materia. Si acaso plantas cara a ese trituramiento quizás veas aparecer brotes negros que pretenden ser una lección para tus decisiones –buenas o malas- en vez de una caricia que con generosidad te acoja y consuele de los defectos.

La crédula ciencia se me antoja brusca, frívola y neutralizada por los pulsos de las patentes, capaces de sacrificar su decoro en pro del negocio floreciente. No me convencen sus métodos y sus logros hay que analizarlos antes de aceptarlos.

Quiero olvidarme de esa página desviada que se ha escrito sin escrúpulos ni relación causa-efecto.

Tengo este verano un sentimiento de cenicienta estupefacción que se ha ido llenando de vacío con afán de habitualidad, mezclándose con mis maneras desenvueltas y dejándome sus metros de desdicha.

Debo impedir que la situación me induzca a abandonar mis territorios oníricos, si lo hiciese, sería la mía una muerte prematura. Ya sólo puedo seguir viva en la medida que puedo inventar la ladera de una montaña aromática que pueda convivir en circunstancias dónde el desastre campa a sus anchas.

Algunos no entienden este mundo mío, les parece una habitación alquilada en otro planeta, un mundo ajeno en el que se abren puertas a vidas paralelas. Es lógico. La mía propia carece de interés pues ni siquiera soy yo quien la vive, a pesar de cargar con un pesado bolso de viaje. Soy sólo visitante de paso sin huella sobre baldosas de marca y corazones excesivos.

Lo estudiado me sirve para discernir y calcular, comprender y recordar la exquisitez del instante que a otros pasa desapercibido entre demasiados ruidos.

Busco, con constancia, ese camino que va hacia otra parte, a sabiendas de que por él me alejo más y más de los márgenes escritos. Nunca me han gustado esas manadas que tiemblan pálidas al compás que dirige su pastor, esas vidas antologadas en un gregarismo estulto.

Prefiero los distintos colores del silencio y esas playas vacías en las que sé que nadie vendrá a buscarme, son un reflejo de mi ser solitario. Es ahí donde puedo situarme en el punto exacto en el que un crepúsculo se dibuja en exclusiva para ese momento…y aún así, sé que formo parte de esta fauna excéntrica que nace y muere con notable falta de criterio.

Me resulta cansino ese discurso eternamente vinculado al momento social, cada uno ha de vivir su circunstancia y exponerla entre sus líneas cambiantes, divertidas, trágicas, solemnes o buscadoras de negaciones. No hay palabras exactas, ni situaciones exactas, ni respuestas que se eleven con la verdad de una única razón. Estamos cada vez más distraídos y confusos, y nos volvemos escrupulosos con lo que no entendemos, porque lo que sí entendemos tiende a desquiciarnos.

¡Ah! Quiero con ansia derribar tantas paredes…dinamitar tantas injusticias…que no me puedo permitir flaquear una porción de segundo.

Si comienzo a investigar ahora, sé que hallaré muchos rastros de luciérnagas encerrados en las carpetas, y no pocas palabras contenidas en la tinta de un bolígrafo que ignoran aún su nacimiento. He de hacerlo ya, ante el temor de desaparecer de súbito. Por lo pronto ya he vislumbrado una entrada llena de árboles sonrientes portando cada uno su propia música.
 
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© María Villar Portas
 
                                                          (Imagen de Internet)

viernes, 9 de agosto de 2013

PLAYA DE VIGO


A María Villar Portas

sobre la arena
te vi atrapar dedales de oro
con tus muslos
encobrecidos…

una canción
llegaba de lejanías
con sus mariposas de agua…

y el sol –como a su pesar-
no deseando privarse de tu piel
en la distancia desaparecía hecho
una moneda
entre azules y naranjas…

ah, gallega,
sobre la playa quedó grabado tu cuerpo y
en la noche fui
a cubrirla con nemes plateados…

las estrellas –entre danzas- se reían…

 

Carlos Órdenes Pincheira


                                                     (Imagen de Internet)