SED TODOS BIENVENIDOS

DESDE MI PANTALLA es un blog que nace con la ilusión de que en él vayan apareciendo mis poemas, algunos ya publicados en Facebook, otros serán nuevos. También aparecerán relatos que ya han sido publicados en otros foros, especialmente en el "Tintero virtual". No tiene otra pretensión que darlos a conocer y que el/la que quiera pueda comentarlos si así es su deseo. Todos los comentarios son bienvenidos.

martes, 31 de diciembre de 2013

MODIFICACIONES EN ROJO (XII)


-XII-

 
Vestida de sí se despertó ese día la vida, para dejar de soñar con jardines en primavera.

El decoro, la sencillez de su ventana, le aconsejaban entusiasmarse en esa última hoja del almanaque con gente alrededor. Se aventuró a salir al exterior.

Se sentía inmortal entre cánticos grandiosos y racimos de uva licuada en tanto que las miserias de otros hundían el rostro nervioso -avergonzado- en algún contenedor de la plaza.

¡Cuánta impaciencia sostenía la espera!

Mientras el reloj se erguía estático y ajeno a la suerte de sus horas, llegaban a su olfato los aromas de mercado que se guisaban en los fogones, y todo parecía otro cantar...

Levantó la vista hasta el escaparate de cristal, justo en el instante en que el maniquí vestido de noche y agotado por la quietud, decidió romperlo y escapar de las páginas de registro de aquella tienda.

El fenómeno le causó una indiferencia de plástico, le pareció que arrastraba una coraza de despropósitos que iría a unirse con otros para celebrar todos juntos una inscripción más en el calendario. De eso trataba el argumento de ese día: fiesta de maniquíes.

Celebraría este jolgorio concluyente en el que todas las conversaciones son iguales y la palidez no es más que otro signo de apatía hasta que de verdad caiga la última hoja.

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© María Villar Portas
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                                     (Imagen de Internet)

domingo, 22 de diciembre de 2013

MODIFICACIONES EN ROJO (XI)


-XI-

 

En esta época del año echaba de menos la sonrisa del cielo entre rayos solares. Tan sólo los días de viento abrían ventanucos entre las nubes por los que se colaban pequeños salpiques de luz.

Le gustaba ver los dibujos de esos diminutos soles en la pared, en los suelos, y hasta se reía de su corta duración rebotando en las estancias.

Sus manos jugaban tratando de cazar aquellos resplandores que semejaban traer en sus alforjas pedacitos de primavera. En aquellos momentos especiales la sombra del invierno se quedaba al borde de su rostro.

El bienestar vencía a la repugnancia de la humedad monótona que se instalaba entre aquella oscuridad sin traza de marchar a otras latitudes. No le importaba el frío que podía sentir aún con los ojos cerrados, pues notaba que aquel aire traía otro color.

Algunas noches trataba de atisbar, aunque fuera con la memoria, alguna estrella, o una luna confusa entre masas de vapor que, a veces, inclinaba su palidez sobre la piel de las cosas.

Amaba contemplar tanta belleza deslizándose a su lado en un silencio rápido e invencible, aún sin ser llamada. La naturaleza siempre proyecta su hermosura en alguna parte y de alguna forma, tan sólo había que saber verla.

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© María Villar Portas

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                                          (Imagen de Internet)
 

martes, 10 de diciembre de 2013

MODIFICACIONES EN ROJO (IV)


-IV-

 

Sí, es cierto. Fue entonces, en aquella noche detenida en luna llena cuando se percató de su mirada anterior. Aquella que se pegaba detrás de la gente para adivinar su albergue y su alegría, y que después soltaba entre risas tratando de quitarle brillo.

¡Qué fue de aquellas avenidas sin fin ni crueldad!

Se dio cuenta de que los pensamientos le llegaban de repente, sin retrasos ni indelicadezas, y que se quedaban agarrados a las paredes del tiempo.

Le pareció extraña esa noche encendida de presencias que se fueron acumulando, sin prisa y sin peligro de extinguirse. Todas llegaban por el camino del corazón y eran precedidas por el aliento del viento para llegar allí donde no hace frío.

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© María Villar Portas

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(Imagen de Internet)

sábado, 7 de diciembre de 2013

MODIFICACIONES EN ROJO (III)


-III-

Esa mañana decidió salir a recorrer las calles de su alma, a observar las travesuras de la alegría y ser niño anterior a esta vida.

Sus ojos se preguntaban por las plazas silenciosas de aquel lugar en medio de un nudo de carreteras,  y por los albergues siempre llenos de historias de otros mundos. Todo confluía en aquel viento.

De buena gana le gastó bromas a las sombras de las casas y a las iglesias vacías ¡qué distinto estaba todo!

Tuvo la sensación de que las avenidas no tenían rumbo y se empujaban unas a otras por mantener su sitio.

Fuera de su cuerpo veía las cosas sin desesperación ni impaciencia, así que se sentó en la delicia de su cansancio y se dedicó a abrillantar palabras...

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© María Villar Portas

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                                               (Imagen de Internet)

jueves, 5 de diciembre de 2013

MODIFICACIONES EN ROJO (II)


-II-

Se esforzó por observar las cosas de forma familiar, pero se le acercó el tiempo para hablarle de la palidez del dolor.

No quería perder el momento aquel, ávido nada más que en la contemplación de un lecho de dichas, digno de emocionar a los mismos colores del crepúsculo.

Gritaba en su mudez de aromas hasta que se le inflamaron los ánimos y los ojos se desbordaron de luces. Entonces una mano le rozó suavemente y todo se calmó.

Nunca sus pensamientos habían estado tan llenos de sol y hasta en las violetas montañas del fondo podía ver oasis de cabellos dorados.

Fue como si, de súbito, se abriera la puerta del jardín de las sonrisas.

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© María Villar Portas
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(Imagen de Internet)
 
 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

MODIFICACIONES EN ROJO (I)


No sé cómo apareció, fue de repente, entre la receta de unas galletas de jengibre y Dios.

Quizás el interior estaba simplemente allí, sin que nadie se percatase, adelantándose en medio de un séquito de mediocridades que decidieron salirse de la fila escaleras abajo y perderse entre las frías sombras de aquellas calles húmedas.

De repente se sintió, como si nunca se hubiese dado cuenta de su ser pegajoso, plantado en medio de la persona. No se entristeció, pero lamentó no tener  una imagen nítida de sí y del otro. Se hizo preguntas, y al levantar la mirada consideró la posibilidad de que alguien valorase su belleza, a tientas, entre tantos orgullos diluidos.

Se reconoció en el espejo, al contemplar la lejanía de su ocaso y la justa cantidad de instante en su alma. Mas no se arrodilló en ese tiempo de solemnidades frívolas que arrastraban los asombros.

Buscó sacudirse el polvo de los otros y que su silueta se reflejara en las estrellas. Así consiguió ser campana de nuevo y temblar con los susurros del viento.

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© María Villar Portas
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(Imagen de Internet)
 

lunes, 2 de diciembre de 2013

LA NOCHE EN BLANCO DE GRANADA

Queridas amistades quiero compartir con todo el mundo este enlace al blog de la Noche en Blanco de Granada en el que aparece una pequeña nota biográfica de mi amigo poeta Carlos Órdenes Pincheira y varios de sus poemas. Creo que es muy bueno que se difunda la obra magnífica de este poeta, escritor, narrador, que sabe extraer, como nadie, la hermosura que se esconde en la vida, en las cosas, en la naturaleza y hasta en la miseria misma del sinvivir.
Os recomiendo su lectura, no hallaréis nada comparable.

 http://lanocheenblancodegranada.blogspot.com.es/2013/12/carlos-ordenes-pincheira-en-la-noche-en.HTML